COMUNICADO 002

40 AÑOS DE LA ENTRADA DE ESPAÑA EN A OTAN:
LA ÚNICA OPCIÓN ES SALIR

 

El lunes 30 de mayo se organizó en el Teatro Real de Madrid una miserable fanfarria para celebrar los 40 años del ingreso de España en la OTAN, en lo que sin duda fue la mayor estafa y traición sufrida por el pueblo español desde 1975.

Allí se dieron cita expresidentes del gobierno, ministros, empresarios, embajadores de los países miembros y ex secretarios generales de la organización más criminal de la historia, encabezados por el “carnicero de Belgrado”, Javier Solana. Al frente de ellos, Felipe de Borbón, el “jefe del Estado” que, con su tabarra habitual, confirmó que España está sometida al “vínculo trasatlántico” y que la UE y la OTAN no son más que dos caras de la misma siniestra moneda.

Los que defendemos la soberanía, integridad e independencia de España, más allá de las simpatías políticas de cada uno o de cualquier otra condición personal, económica o social, consideramos un deber recordar a los ciudadanos españoles cómo se estafó al pueblo español y las consecuencias que ha tenido nuestra pertenencia a la OTAN:

  • El partido del tardofranquismo, la UCD, una vez dirigido por Leopoldo Calvo-Sotelo, integró a España en la OTAN el 30 de mayo de 1982. El PSOE de Felipe González y el PCE se encargaron de recoger la oposición popular, alentando movilizaciones en las que llegaron a participar más de 250.000 personas y creando peticiones que llegaron a contar con más de un millón de firmantes.
  • En 1985, un sondeo de Sofemasa mostraba que el 46 % de los encuestados quería la salida de la OTAN, un mísero 19 %, la permanencia y había un 35 % de indecisos.
  • El 12 de marzo de 1986, la población española fue convocada a mostrar su opinión en un referéndum. El famoso referéndum planteaba permanecer en la OTAN, con tres condiciones que supuestamente el Gobierno se comprometía a cumplir: 1) No incorporarse a la estructura militar integrada, 2) la prohibición de instalar, almacenar o introducir armamento nuclear en territorio español y 3) reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España. En la pregunta para el referéndum ni siquiera se nombraba a la OTAN para confundir a los ciudadanos.
  • Tras una brutal campaña orquestada por el PSOE desde el gobierno para movilizar el SÍ, se celebró con una participación del 59,4 %, el ‘SÍ’ a la permanencia cosechó el 52,5 % de los votos. “Un éxito de todo el pueblo español”, dijo Felipe González. Incluso hubo indicios de fraude, como el que señaló el periodista Pablo Sebastián: uno de los magistrados integrantes de la Junta Electoral Central en ejercicio en 1986 le confesó que en la contabilización de los votos se había detectado un pucherazo de más de 400.000 votos en Galicia.
  • Los gobiernos del PSOE y del PP, centrales y autonómicos, apoyados por todo el entramado oligárquico del régimen del 78 NUNCA cumplieron los compromisos de dicho referéndum. El primer compromiso, no incorporarse a la estructura militar integrada, fue vulnerado en 1997, cuando el Gobierno de Aznar, acordó la incorporación de España a la estructura militar integrada de la OTAN. Fue poner a las Fuerzas Armadas españoles bajo las órdenes de un general de los EEUU.
  • La segunda condición es difícil de saber si se ha cumplido. El Gobierno del PSOE se auto incapacitó para garantizar el cumplimiento de prohibir armamento nuclear en territorio español con un acuerdo que permite al Gobierno de EEUU no informar si lo lleva y no permitir inspecciones en sus instalaciones.
  • Respecto al tercer compromiso, reducir las tropas norteamericanas en territorio español, lo que se ha llevado a cabo es una reordenación de la presencia militar norteamericana según ha ido cambiando el escenario mundial. Así, se mantienen en manos de EEUU la base aérea de Morón (Sevilla) y la aeronaval de Rota (Cádiz), más si es necesario, la base aérea de Zaragoza. Además, la base de Torrejón (Madrid) y otra en Bétera (Alicante) —acoge el cuartel general de Cuerpo de Despliegue Rápido de la OTAN— pasaron a formar parte del entramado militar de la OTAN. El gobierno español también ofreció el puerto de Rota para ocultar, repostar o reparar barcos y submarinos de propulsión nuclear.
  • Desde entonces, los intereses geoestratégicos de España, su política exterior, la estructuración de sus Fuerzas Armadas, las políticas de seguridad y defensa y hasta las inversiones industriales y de innovación han estado supeditadas a la OTAN.
  • En 1995, coincidiendo con el nombramiento de Javier Solana como Secretario General de OTAN, el Ejército español ya estaba participando en la agresión de la Alianza Atlántica a la ex Yugoslavia.
  • El 24 de marzo de 1999, la OTAN lanzó la “Operación Allied Force” de nuevo contra Yugoslavia, con bombardeos diarios en Kosovo, Serbia y Montenegro. El resultado, además de miles de muertos, fue la aparición de un narcoestado islámico en Kosovo.
  • El 7 de octubre de 2001 EEUU lanzó la “Operación Libertad Duradera” contra Afganistán. El pretexto fue capturar a Osama Bin Landen. El resultado fue el asesinato de 150.000 afganos, un país destrozado y terminó con una vergonzosa derrota de la OTAN en 2021.
  • En octubre de 2003, participamos en la invasión contra Irak. El “trío de las Azores”, en el que estaba España, se basó en un cúmulo de falsedades para agredir al país árabe. El resultado fue más de 460.000 iraquíes asesinados y un país destrozado.
  • En febrero de 2011, en el contexto de la denominada “primavera árabe”, se lanzó la agresión a Libia. El resultado: más de 100.000 muertos, un país destrozado y en guerra civil desde entonces.
  • A todo habría que añadir la intervención directa o indirecta de la OTAN durante estos años en diversos conflictos, como la guerra contra Siria, la desestabilización de El Líbano, agresiones a Irán, intervenciones en países de África como Mali, Chad, Somalia, Sudán, Eritrea,… dejando un reguero de sangre y terror que es la principal característica de esta alianza militar.
  • Finalmente, la orientación estratégica de la OTAN aprobada en 2019 durante la Cumbre de Londres identificaba a Rusia y China como los principales adversarios de la Alianza, tras años de expansión en el Este de Europa, incorporando a los antiguos países del Pacto de Varsovia y poniendo en riesgo el esquema de seguridad europea firmado en el Acta de Helsinki de 1997. El plan de acoso a Rusia, con la presencia de la OTAN en Ucrania ha llevado a la intervención rusa en dicho país y a la crisis mundial que ahora sufrimos.

Por todo ello, ante una nueva cumbre que se celebrará en Madrid a finales de este mes de junio, los que aspiramos a tener para nosotros y nuestros descendientes una nación libre, digna y soberana, consideramos la salida de España de la OTAN como un deber inexcusable. Y lo decimos con todas las consecuencias que sabemos que tendría esta decisión, tanto para nuestra seguridad interna como en el exterior.

Conocemos los “usos y costumbres” de la OTAN con aquellos que tienen el valor de enfrentarse a los intereses de EEUU y sus vasallos: desestabilización, divisiones internas, balcanización, guerra hibrida y, si llega el caso, la agresión militar.

Pero no hacerlo es la esclavitud y la indignidad. Y eso no es una opción.

Ya buscaremos los españoles las fórmulas y las alianzas necesarias para garantizar la seguridad de la nación y su posición en el mundo frente a unos actores hegemónicos que solo han traído guerra, sangre, miseria y destrucción.

Por ello, la salida de España de la OTAN no es una opción. Es una necesidad y un deber de todo ciudadano consciente de su presente y su futuro.

PUEBLO

Barcelona, 4 de junio de 2022

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